julio 5, 2010

I am

Posted in Uncategorized a 1:02 por tamguerreirossemarmas

Decidí comenzar con este título porque me recuerda a un pequeño regalo que me dio una amiga española, algo que veo todos los días en mi oficina, para que la rutina del día a día no me haga olvidarme de quien soy, de lo que soy. De  hecho, mantengo al alcance de mi vista rutinaria varios elementos que han significado mucho para mí: dibujos, frases inspiradoras, simples recuerdos que me transportan a momentos emocionantes de mi vida. Me ha costado mucho descubrir lo poco que sé sobre mí misma, pero el viaje ha sido asombroso.

Siento que hay una tarea muy importante que debo cumplir, no desperdiciar la vida y ver como pasa ante mis ojos. Quiero hacer un cambio. Pero también entendí que hago cambios todos los días, en muchas personas, con pequeñas acciones. Muchas de esas acciones pasan en mi campo profesional, tanto en las comunicaciones como en la política, entendiendo el contexto más que el simple texto. También estoy convencida más que nunca que éste no es mi destino, es sólo una de las herramientas con las que cuento, no el fin en sí mismo. ¿Dudas? las mismas que tiene todo el mundo, metas y ambiciones que no sé si podré cumplir, pero que no me quitan el sueño. Insisto: es sólo una herramienta para aprender algo muy importante, pero no el fin del camino ni el puerto de destino.

Sueño con vivir cada día con pasión y locura. No quiero jamás ser prisionera de la razón. Quiero vibrar con la fantasía, hacer parte de mi vida la risa, los escalofríos, las cavilaciones, y sobre todo, la magia. Sueño con ser capaz de hacer milagros.

No soy nada especial. Habemos muchos que soñamos con un futuro mejor, con un mañana de hermanos donde todos somos capaces de dejar nuestros egoísmos de lado para construir una sociedad de seres humanos justos, amantes de la verdad, y no de las meras apariencias que constantemente engañan a nuestra vista. Esto es lo que busco de Guerreros sin armas. Abejitas* que como yo se han sentido perdidas en algún minuto, pero que han encontrado de alguna forma el camino, una ruta paralela de viaje que es mucho más complicada, a veces muy dura, pero que nos entrega satisfacciones mucho más superiores que las del camino superficial.

Lo que haya hecho hasta ahora es irrelevante porque nada es suficiente. He trabajado en voluntariados, he donado cosas, pero nada significativo. Quizás hay una sola excepción que me parece digna de ser contada: la compasión que siento transformada en discurso motivacional hacia otros que no sintieron la fuerza suficiente para dar el primer paso. Una especie de maternidad. Como gallina con sus pollos: albergo, protejo, defiendo, y hablo por otros interpretando un sentimiento general. Es que hay un desgarro en mi garganta ante la injusticia, impotencia  al ver cómo el libre albedrío se transforma en autodestrucción o destrucción hacia el más débil. Ver cómo la razón fue vencida por la brutalidad de la fuerza, la envidia, la avaricia. Soy gritona. Y sé que mis reclamos ante esta impotencia han removido a más de algún corazón temeroso que se ha sentido acogido y parte de algo.

¿Planes? pfffffffffffff…. ésta está difícil. No soy muy buena en esta parte. Mi plan general en la vida es tomar todo lo que ella me entregue, aprender como esponja hasta de los más pequeños detalles. No descartar ninguna alternativa como respuesta. En este caso quiero tomar el concepto fundamental de Guerreros Sin Armas. Quiero entender su lógica. Quiero absorber esa inspiración que entregan y que es capaz de generar milagros en tantas personas. Aprender a ver la luz que todos guardamos pero que en algunos parece imperceptible. Quiero identificar esa luz y ser capaz de expandirla a otros. Y que otros puedan hacer lo mismo con su luz. Lo único que tengo planeado es no desperdiciar el conocimiento.

Sólo sé que trato ser la heroína de mi propia vida todos los días. Un milagro para mí misma y para otros. Una vida digna de ser contada.